Wednesday, January 13, 2010

* Acerca del género del "CUENTO FANTÁSTICO"


El crítico Tzvetan Todorov tiene una definición de "lo fantástico." Dice este crítico literario que en la literatura fantástica ocurren cosas que no se pueden explicar por las leyes que operan en la realidad. Por lo tanto, esta literatura fantástica produce incertidumbre y ambigüedad. El lector no sabe si se trata de algo maravilloso, o de algo anormal, pero explicable.

La LITERATURA MARAVILLOSA (marvellous) es como los textos de Walt Disney. El lector sabe que los patos y los ratones son personajes maravillosos y que no existen en la realidad patos o ratones pensantes y con habla humana. En la literatura maravillosa ocurren cosas que son imposibles en la realidad. A veces intervienen entes (beings) mágicos o sobrenaturales. Pero el lector sabe que todo es una fantasía, algo maravilloso.

Pero hay literatura que parece maravillosa sin serlo. A veces en la literatura ocurren cosas anómalas que el lector al principio no puede explicarse. Pero después se ofrecen explicaciones científicas o racionales y el lector entonces entiende que los eventos se deben a alguna causa material. En estos casos el cuento o relato resulta ser extraño, pero lógico a fin de cuentas. A este tipo de texto le llaman LITERATURA INVEROSÍMIL (uncanny). Algunos textos de la ciencia ficción entran dentro de esta categoría. Pasan cosas raras, que no son parte de nuestra realidad, pero se "explican" porque suceden en el futuro, o algo por el estilo.

La LITERATURA FANTÁSTICA, en cambio, dice Todorov, es la que produce duda y hesitación. Hay mucha vacilación y tanto el lector como los personajes mismos titubean y no saben cómo explicarse lo narrado. No sabemos si el relato es maravilloso o inverosímil. Pero lo más importante es la duda del lector entre una explicación natural/racional y una sobrenatural/metafísica y esa duda queda sin resolución en el texto. El lector/La lectora desarrolla entonces una actitud vacilante ante lo narrado.


El relato que pertenece al género del cuento fantástico no es, ni puede ser, por lo tanto, alegórico. En las fábulas alegóricas (pensemos en el caso obvio de las fábulas de Esopo) el lector sabe perfectamente bien que las cosas tienen otro sentido. En estos casos no se trata de duda ni de verosimilitud; sabemos que los pájaros y las hormigas y los osos no son seres humanos, y que las sillas, por ejemplo, ni hablan ni tienen sentimientos.

El titubeo, la duda y la indeterminación serán, por lo tanto, los rasgos (características) indispensables para la literatura fantástica.